Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 30 de noviembre de 2013

Lleida: Lectura en el Institut Samuel Gili Gaya: Crónica rápida, 1 poema y 4 fotografías:

El pasado miércoles, 27 de noviembre, Begoña y yo salimos de viaje hacia Lleida, donde al día siguiente tenía que recitar. No solo recitar. Hablar algo sobre los clásicos. Sobre por qué leerlos. Más de diez horas de viaje en tren. Como a menudo me suele suceder, una pareja de secretas, me pidió la documentación. Se la di. Luego me preguntaron a dónde iba. Les dije que le preguntaran al revisor. Que yo no tenía por qué decírselo. Entonces me exigieron mi billete. Tuve que dárselo. Finalmente, no pasó nada. Yo iba con un parche en el ojo derecho porque me entró algo en el ojo, se salió y me dejó una microscópica herida en la córnea, una úlcera se llama. Así que imagínate la movida. En Lleida nos estaba esperando Dolores, Dolores García, a la que desde aquí quiero darle las gracias por lo bien que nos trató, por lo buena anfitriona que fue. Una mujer realmente encantadora. Como sus colegas, las profesoras Carmen, Magda y Olga, con las que cenamos el día de nuestra llegada. Al día siguiente, a las once, la lectura. He de decir que me sentí genial durante toda la lectura. No sé, habría como 90 o 100 alumnos. Un público genial. Escucharon con suma atención cada uno de mis poemas y de mis palabras sobre los clásicos. Al final, después de una hora recitando, llegó el turno de preguntas y como siempre me sucede con este público no se cortaron un pelo al hacerme preguntas a las que traté de responder lo mejor que supe. Todavía pienso en una de esas preguntas, a raíz de mi poema Tango Azul

                                    ¿Y ahora eres feliz?

El caso es que los alumnos tenían clases a mediodía, pero la cosa se alargó hasta casi y media y eso porque vinieron a buscarles sus profesores. Al finalizar todo, tuve que firmar un montón de papeles, de dossiers y me saqué unas fotos con las alumnas. De las que os dejo unas muestras más abajo, no sin antes decirles a estos alumnos y  alumnas que les estoy muy, pero que muy agradecido, por ser un público tan atento e inteligente, y que espero les vaya a todos, todas, muy bien en los exámenes, en los que están inmersos. No terminó ahí la cosa: Magda me obsequió con un libro del que hablaré en otro post, Dolores me trajo los carteles que se habían puesto por todo el instituto y también un vaso para lápices de cerámica con la Catedral Vieja y su conocida la Turó de la Seu Vella. Unos detallazos a los que uno no está demasiado acostumbrado, la verdad, y que se agradecen, y te dan energías, fuerzas, para seguir en este difícil, duro e incomprendido mundo que es la escritura. Después, Dolores nos llevó a comer y nos obsequió, de su bolsillo, con una botella de vino tinto y unos dulces típicos de Lleida. Y luego todavía hay gente que dice que los catalanes son tacaños, pero lo cierto es que llevo demasiados años, desde crío, yendo por Cataluña y siempre me he encontrado con gente amable y generosa, que me trataron siempre como dios. Además, vencí otra de mis manías: comí caracoles. Y me gustaron. El viaje de vuelta fue un agobio total, se me hizo larguísimo, sobre todo, porque en las paradas yo me bajaba a dar unas caladas a un pitillo y enseguida el revisor o los vigilantes de seguridad de las vías se me echaban encima conminándome a que me subiera el tren y arrojara a las vías la colilla del truja. Lo mejor en estos casos es esto: Ni puto caso, o el justo. Además, cuando te vienen con ideas tan peregrinas como que no el humo sino el aroma del tabaco entra dentro del tren y molesta a los viajeros, y te dicen esto cuando está soplando un viento que arrasa con cualquier olor, hasta con el del pachuli. Y nada, lo dicho, con unas fotografías con las alumnas del Institut Samuel Gili Gaya, a las que les recuerdo que piensen en por qué hay tan pocas clásicas en la literatura, y por el medio con mi poema Tango Azul, escrito, si no recuerdo mal, en el 97 o 98:




    TANGO AZUL

    En una ocasión, la policía me tiroteó.
    La historia tiene su punto. Te la cuento.

    Nos ligaron en un coche robado,
    nos cercaron,
    nos mandaron bajarnos del buga
y  apoyar las manos en el maletero para
    cachearnos,
    esposarnos,
    llevarnos a comisaría. Era viernes.
    El sábado tenía pensado estrenar ropa
    para ir a la discoteca, todo maqueado,
    a vacilar con las chorlitos. No lo pensé
    dos veces, me di la vuelta y salí por pies.
    La esquina de la salvación estaba cerca.
    Uno de los maderos dijo, gritó:

    ¡Quieto ahí, hijo de puta, o te mato!

    Disparó.
    Me disparó a menos de cinco metros de distancia
y  falló. Escapé. Estrené mi ropa nueva. Vacilé.

    Sin embargo, lo importante no es esto.
    Lo importante es lo que yo siempre digo:

    debería haber acertado,

    debería haberme matado en ese mismo instante,

    cuando no le tenía miedo a la muerte,

    cuando todavía era

    feliz.





En resumen: Gracias a todos las personas que conocí en Lleida, en especial a Dolores y su esposo, un hombre realmente encantador, a Carmen, Olga y Magda, y por supuestísimo, como diría Ned Flanders, a los alumnos y alumnas del Institut Samuel Gili Gaya, pues fueron dos días realmente emocionantes, enriquecedores y literariamente hablando muy fructíferos. GRÀCIES.

6 comentarios:

  1. Tuve el placer de formar parte de del grupo que asistió al recital y la charla sobre clásicos y sobre tu trayectoria. Había estado leyendo poemas tuyos ya que Dolores nos habló de ti a algunos alumnos hace unos meses. Ella tiene un gran gusto para la poesía así que estuve buscando y me gustaron mucho, pero recitados son mucho mejores, y saber las historias que llevan detrás los hace más emocionantes. Lo disfruté muchísimo y me encantó. Tu forma de ver la vida y tus ideales o lo que se pudo entrever de ellos dan para mucho que pensar, juntamente con tu transparencia y sinceridad que se agradecen muchísimo, dado que estamos acostumbrados a charlas absurdas y de gente que no pone ni un mínimo interés en nosotros ni nos da ningún valor, y sus voces terminan por parecernos un zumbido lejano al escucharlos, siendo claros. La mayoría de los presentes en esa sala salimos de allí con muy buen sabor de boca y quería agradecértelo. Poetas de verdad quedáis pocos.
    Me quedo con la frase que apuntaste en mi libreta cuando te pedí una firma o autógrafo, como se llame: Cada persona es un mundo. Esperemos que no sea este. GRAN DAVID GONZÁLEZ.

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  2. Gracias, Paula. La verdad es que lo pasé muy bien con vosotros. Y me alegra que salierais con un buen sabor de boca. Me acuerdo de ti ahora que me dices lo de la frase, que es un poemita en realidad. Si te pasas por este blog de cuando en cuando leerás a otros muy interesantes, de los que hacen pensar y con los que disfrutas. Tu amigo, agradecido, David González, con un abrazo fuerte y solidario.

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  3. Gracias David, por esa muestra pública de agradecimiento. Incluyo a Paula. Un placer estar rodeada por personas como vosotros.

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  4. Era lo mínimo, Dolores, después de lo bien que me habéis tratado. Un placer estar rodeado de personas como tú. Abrazos, fuertes y solidarios.

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  5. Muchas gracias por el recital, tus poemas demuestran que detrás de cada persona hay una larga y profunda historia y la tuya es increíble, creo que hablo por la mayoría de mis compañeros cuando digo que nos pusiste los pelos de punta; está claro que conociendo la historia los poemas cobran muchísimo más sentido. Ojalá todos los que vinieran a darnos 'charlas' fueran tan cercanos cómo tu. Desde luego mantuviste nuestra atención centrada en tus palabras desde el minuto uno hasta el último. Todos nos quedamos con ganas de escucharte leer más. Simplemente gracias, ets molt gran!

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  6. Gracias a ti, Adriiana, y a tus compañeros de insti. Y seguro que habrá otros poetas que vayan a dares charlas y que serán tan cercanos como yo. Y bueno, quizá algún día me volváis a escuchar. Abrazos fuertes y solidarios de tu, vuestro amigo David González.

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