Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 17 de noviembre de 2013

Haruki Murakami: De qué hablo cuando hablo de correr:

Uno tiene pocos amigos, amigos verdaderos quiero decir. Lucas es uno de ellos. Lucas es más que un amigo. Es como un ángel de la guarda para mí. Lucas me regaló este libro de Haruki Murakami. Me dijo: "No me gusta Murakami. Pero este libro tienes que leerlo". Y lo leí. A mí tampoco me gusta Haruki Murakami. Prefiero al otro Murakami. A Ryu. Pero he de reconocer que este libro me ha parecido bastante bueno. Sobre todo por los paralelismos que el autor establece entre el hecho de correr y el de escribir. Resumiento: un libro muy recomendable. Gracias, Lucas. Siempre aciertas.



   Lo mismo cabe decir respecto del trabajo. En la profesión de novelista (al menos para mí) no hay victorias ni derrotas. Tal vez el número de ejemplares vendidos, los premios literarios, o lo buenas o malas que sean las críticas constituyan una referencia de los logros obtenidos, pero no los considero una cuestión esencial. Lo más importante es si lo escrito alcanza o no los parámetros que uno mismo se ha fijado, y frente a eso no hay excusas. Ante otras personas, tal vez, uno pueda explicarse en cierta medida. Pero es imposible engañarse a uno mismo. En este sentido, escribir novelas se parece a correr un maratón. Por explicarlo de un modo básico, para un creador la motivación se halla, silenciosa, en su interior, de modo que no precisa buscar en el exterior ni formas ni criterios.
   Para mí, correr, al tiempo que un ejercicio provechoso, ha sido también una metáfora útil. A la par que corría día a día, o a la vez que iba participando en carreras, iba subiendo el listón de los logros y, a base de ir superándolo, el que subía era yo. O, al menos, aspirando a superarme, me iba esforzando día a día para conseguirlo. Ni que decir tiene que no soy un gran corredor. Mi nivel es extremadamente corriente (por no decir mediocre, un término quizá más adecuado). Pero eso no es en absoluto importante. Lo importante es ir superándose, aunque sólo sea un poco, con respecto al día anterior. Porque si hay un contrincante al que debes vencer en una carrera de larga distancia, ése no es otro que el tú de ayer.


Haruki Murakami. De qué hablo cuando hablo de correr. Tusquets Editores, 2010. De la traducción: Francisco Barberán Pelegrín. De las fotografías de las páginas 121-128: Masao Kageyama y Eizo Matsumara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.