Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 16 de noviembre de 2013

GB, 6: William S. Burroughs & Allen Ginsberg: Las cartas de la ayahuasca:

Este libro de correspondencia de Burroughs y Ginsberg se lee como una novela de aventuras. Las de Burroughs por la selva amazónica en busca de la ayahuasca. De Ginsberg solo se recoge una larga carta, escrita en un estilo muy parecido al que utilizó en sus Diarios Indios. En fin, una gozada. Te dejo con el inicio, debajo de la cubierta:




   15 de enero de 1953
   Hotel Colón, Panamá

   Querido Allen:
   Me paré aquí para que me sacaran las almorranas. Me pareció que no procedía volver a instalarme entre los indios con almorranas.
   Bill Gains estuvo en la ciudad y le ha pegado fuego a la República de Panamá desde Las Palmas a David de paregórico. Antes de Gains, Panamá era una ciudad p.g. Podías comprar ciento catorce gramos en cualquier farmacia. Ahora los boticarios andan nerviosos y la Cámara de los Diputados ya estaba a punto de aprobar una Ley Gains especial, pero Gains tiró la toalla y se volvió a México. Yo me estaba quitando del jaco y el tío no hacía más que darme la lata, que por qué me engañaba a mí mismo, que una vez que eras yonqui lo eras para siempre. Que se dejaba el jaco me convertiría en un borracho baboso o me volvería loco metiéndome cocaína.
   Me encebollé una noche y compré un poco de paregórico y el tío no paraba de decirme una y otra vez, "Sabía que volverías con paregórico. Lo sabía. Serás yonqui toda tu vida", y me miraba con una sonrisa de gato. La droga para él es una causa.
   Me fui yo mismo al hospital hecho polvo del opio y me pasé cuatro días allí metido. Sólo me daban tres chutes de morfina y no podía dormir del dolor que tenía, y del calor y la depravación, y encima había un herniado panameño en la misma habitación, y sus amigos venían y se quedaban todo el día y la mitad de la noche…; uno de ellos se llegó a quedar hasta medianoche.
   Recuerdo cruzarme con unas americanas por el pasillo, tenían pinta de esposas de oficiales. Una iba diciendo: "No sé por qué, pero no puedo comer caramelos".
   "Tiene usted, diabetes, señora", le dije. Se dieron todas la vuelta y se me quedaron mirando indignadas.


William S. Burroughs & Allen Ginsberg. Las cartas de la ayahuasca. Editorial Anagrama, 2006. Traducción de Roger Wolfe. Ilustración: William Burroughs en Nueva York editando Las cartas de la ayahuasca, fotografiado por Allen Ginsberg, 1953.


En estas Cartas de la ayahuasca, El exterminador de e-rratas no ha encontrado ninguna.




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