Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Ángel: Otoño asesino: Prólogo (de José Ángel Barrueco) + 3 Estrofas:

CERTERO… Y EMPUÑANDO UNA PISTOLA

   Mi sorpresa inicial fue el constatar que entre chute y chute no había perdido el tiempo (Ana Curra).
   El Ángel publicó su primer y único libro, Los planos de la demolición (Ediciones Detursa, Colección "Los libros del cuervo", Madrid, 1994), hace casi 20 años. Falleció poco después de arrojarnos aquel ramo de poemas que nos estallaban en los ojos y en las manos como granadas de amor salvaje, y lo logró merced a la colaboración entusiasta de Ana Curra y Alberto García-Alix. Algunos textos quedaron dispersos o inéditos y desde entonces a este poeta y rockero urbano con alma de niño punk pareció tragárselo el olvido, aunque no del todo: de vez en cuando sus rasgos solemnes y angulosos asomaban en las imágenes hipnóticas que de él tomó García-Alix y que pudimos ver en sus catálogos y en sus exposiciones.
   En febrero de 2009 alguien más se ocupó de rescatarlo, de nuevo con la ayuda de Ana y Alberto: el escritor Ezequías Blanco incluyó el poema "Otoño asesino", que hasta entonces permanecía inédito, en el suplemento Lavarquela del número 41-42 de la revista Cuadernos del Matemático, que dirige desde Getafe.
   Aunque yo llevaba algunos años rastreando las librerías de viejo a la caza de la única obra de Ángel Álvarez Caballero, autor al que me descubrió otro poeta, David González, "Otoño asesino" fue el primer texto que tuve de él en mi biblioteca. En octubre de 2011 conseguí un ejemplar de Los planos de la demolición, y a principios de este año otro editor y poeta acudió al rescate de El Ángel: Marcus Versus, quien incluyó varios poemas en la antilogía Disociados (Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2013), que prologamos Gsús Bonilla y yo mismo.
   Pero la "resurrección" de El Ángel no terminó allí: unos meses después, bajo los auspicios de Vicente Muñoz Álvarez y Alfonso Xen Rabanal y la tripulación de Vinalia Trippers, se publicaba un cuadernillo de homenaje a Ángel. Y ahora Enrique Cabezón y Ediciones del 4 de Agosto han querido reeditar aquel poema de Lavarquela.
   ¿Qué puede encontrar el lector en "Otoño asesino"?
   Magia. Estilo. Rabia. Poesía cruda, visceral, cómplice, con espíritu de rock and roll. Versos escritos por alguien que ponía en el papel las entrañas y que desplegaba su corazón como una generosa ofrenda sin tributos. Textos donde, de pronto, encontramos sentencias atronadoras que queremos poner en una camiseta, al principio de nuestra propia obra o en tweet (por acoplarnos a estos tiempos): lo que sea, donde sea, con tal de difundirlas y que no se las trague el baúl del olvido.
   El Ángel estaba siempre juntos a los miserables y los inadaptados, aquellos que nadan corriente arriba y que se juegan el cuello en cada esquina. Este extenso poema-río, con conexiones precisas con la música (la repetición de un estribillo que nos introduce en un escenario como de muñecas rusas), es una prueba definitiva de ello: a través de temas como el sexo, la miseria moral, la infancia, la amistad y la ausencia recorremos una gama de situaciones en las que El Ángel, contundente e iluminador, expone las consignas de su rebeldía.
   Y El Ángel camina más certero que nunca, con la muerte en los talones, como siempre, y empuñando una pistola (Ana Curra).
                    
                    [Agradecimiento especial a David González y Ezequías Blanco]
                    



Si he subido este prólogo se debe a que El Ángel aparecerá más de una vez por este blog y este texto de José Ángel Barrueco me parece perfecto para aventurarse en la poesía de El Ángel, ya que nos acerca tanto a su biografía y como a su poética.
He de darle las gracias al propio Barrueco por haberme regalado un ejemplar de este librito, con el que completo toda la obra disponible de El Ángel.
Y ya, para finalizar este post, 3 estrofas de este magnífico poema:

Yo no quiero regalos en la actualidad
sólo ansío realidades y unos ojos verdes
y un poco más de tiempo para comprobar si finalmente
   triunfan el napalm y los misiles
o si por el contrario la bomba de la pasión estalla
y desterramos los condones para siempre
a pesar del sida y de su puta madre

Yo sé lo que es estar dentro de ti sin protección alguna
y no podré olvidarlo mientras viva
al principio tenía que decírtelo todo
nena, no uses mi cepillo de dientes
no te acerques demasiado a mi sangre
lo que quiero es que devores mi alma
esa sí que no está sucia ni contaminada



A mí me dejaban el árbol cargado de cosas muy peritas
pero normalmente no eran las que yo había pedido
las que yo deseaba
por eso, entre otras cosas, sigo siendo un irresponsable
si ni siquiera tus padres te toman en serio a la hora de
     complacer tus caprichos es que estás jodido
y si estás jodido a los diez o doce años es que eres un
     incompetente y lo vas a ser toda tu vida
a los diez o doce años hay que ser feliz como un bebé foca
     al que todavía no le han abierto la cabeza
y a los treinta y tantos se supone que uno debe andar
     buscando lo que todo el mundo
una mujer maravillosa y un refugio permanente


El Ángel. Otoño asesino. Ediciones del 4 de agosto, agosto 2013. Prólogo de José Ángel Barrueco. Fotografía de Alberto García-Alix.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.