Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 5 de noviembre de 2013

GB, 2: Allen Ginsberg: Diarios Indios: Así empieza:

7 de noviembre de 1961

Sueño, tras una semana de infelicidad y un humor que me llega por Barco a la Costa mientras paseo por el amplio bulevar junto al mar, calle de Lucknow Chickens en INDIA - primer sueño de la India - enorme bulevar nocturno, rojo y marrón junto a las aguas, recorro a solas varias millas en la noche por la calle del mercado de carne (de buey) hasta cruzar el umbral de las hadas rumbo al pudiente distrito de Rashbehari con sus modernos apartamentos de primera línea - Me pregunto la ciudad en la que estoy, me hallo deliciosamente feliz, ésta es mi tierra prometida (escribo esto desde la tierra prometida) - poca gente se deja ver por la calle de noche, veo una concatenación de luces, como las del Hotel Riveria, asomadas al océano - Me acerco hasta la fachada de una iglesia grande - llego al fin; ahí está el Signo Cristiano de la Iglesia India - fantástico su portón, hecho a mi justa medida, como una calavera tuerta, con Sagrados Corazones en sus bajos de hormigón en declive - me hinco a besar el S. Corazón y tropiezo con el siguiente epitafio - "Bueno, es una pena pero adiós" - Me siento feliz, como si la muerte me hicieras señales - la broma cósmica revelándose en su vertiente feliz - el asombroso mundo en el que el Hombre es consciente de estar soñando - Paso por una plaza iluminada por grandes velas portadas por cuerpos dispersos sobre andamios de madera, cubiertos por sábanas blancas y soldados de la Armada también de blanco - Me maravilla el despliegue callejero - A continuación me doy cuenta de que esa avenida marítima no es más que una fina capa adinerada, es probable que justo detrás haya apartamentos baratos para alquilar - Me instalaré en uno, como Gregory, con mi propia cocina, vestido de blanco y a vivir en libertad - Cierto que esas calles traseras deben estar llenas de fétidas chabolas que sin duda exploraré, caminaré hasta allá mañana, tiemblo de miedo y me digo: Bombay resulta interminable, nunca imaginé semejante sensación, esas primeras noches junto al mar de la ciudad vieja, luego la magnífica Gate to India hacia esa Ciudad Nueva para mí que se extiende millas y millas - Ahí está el gran hotel, entro y me pierdo por sus vestíbulos y aparcamientos de color verde - Despierto - Mañana en Haifa, me duele el culo por no sé qué colitis, gonorrea o amebas - luz del alba - hora de levantarme, 6:45 - luz para escribir esta profecía.


Allen Ginsberg. Diarios Indios. Ediciones Escalera, marzo de 2013. De la traducción: Daniel Ortiz Peñate. De la imagen de portada: Daniel Orviz.



En un pasaje de estos diarios escritos en la India en 1962 y 1963, Ginsberg se pregunta: "¿Pero cómo definir jamás la India?". Yo le respondería: "Exactamente como tú has hecho, tío". Porque en estos textos, que registran dibujos, experiencias personales, poemas y sueños, Ginsberg se aproxima bastante a lo que yo siempre imaginé que sería la India: un lugar en el que uno no deja de asombrarse. Y Ginsberg, que no es santo de mi devoción, lo describe bastante bien. Bueno, no sé si lo describe bien o no porque yo nunca estuve en la India, pero en mi imaginario la India es así. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.