Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 28 de octubre de 2013

GB,1: Carolyn Cassady: Off the road: Así empieza:

Pasaban unos minutos de las dos de la tarde de aquel sábado de marzo de 1947 cuando sonó el teléfono en la sala de mi hotel. El afectado deje de tipo duro de Bill Tomson era inconfundible. "Hola, muñeca, ¿te importa si subo un momento?". Dudé; Bill se estaba convirtiendo en un pesado. Aparecía por el campus casi a diario y sus visitas sin previo aviso se me hacían cada vez más tediosas. Había seguido tratándole por curiosidad, pero hasta entonces no había encontrado ningún tema del que hablara en serio. Limitaba sus conversaciones a lo que él creía que me impresionaría: réplicas inteligentes, bravuconadas e historias de proezas extraordinarias, bien propias o bien de uno de sus amigos, un tal Neal Cassady. Neal era un héroe, como Otelo, al que había que cantarle sus alabanzas, y Bill desempeñaba el papel de discípulo entregado. Me contaba arriesgadas aventuras en coches, roces con la autoridad, profundos safaris intelectuales y musicales.
   Criada para temer y reverenciar los códigos sociales dominantes en los años treinta y habiendo llevado una existencia protegida y llena de restricciones, me impresionaba oír a Bill hablar de dos hombres que osaban vivir como los personajes de mis libros y películas, si, claro está, Bill no exageraba. En cualquier caso, la vida que él describía me resultaba remota y poco amenazante; no iba a enamorarme de Bill y me dijo que Neal estaba en Nueva York, estudiando en la Universidad de Columbia con dos amigos, Jack Kerouac y Allen Ginsberg, uno un famoso futbolista y el otro, poeta.
   Bill tenía cierto parecido con alguna estrella de cine cuyo nombre hacía tiempo que había olvidado, y esa tarde podía imaginármelo apoyado en la barra del vestíbulo de un hotel, un whisky en una mano mientras la otra retorcía el cable del teléfono, un cigarrillo colgándole de los labios le obligaba a guiñar un ojo debido al humo, y también el otro, porque no lograba retirarse de la cara las guedejas de su cabello grueso y oscuro, sacudía la cabeza tantas veces como fuera necesario.
   Tras un largo silencio respondí: "Vale, Bill, pero sólo un momento; tengo mucho trabajo". Cuando abrí la puerta, descubrí que no venía solo. Había otro hombre detrás de él, que entró en la habitación pasándome de largo, catalogando su contenido antes de girarse para atender la presentación de Bill.
    - Cari, éste es Neal Cassady.


Carolyn Cassady. Off the road. Veinte años con Cassady, Kerouac y Ginsberg. Ediciones Escalera, septiembre de 2013. De la traducción: Ana Lima. De la imagen de portada: Ediciones Escalera.




Con este libro de Carolyn Cassady, Off the road, Fuera de la carretera, quizá una de las mujeres beat más conocidas, sin duda la más mítica, y también la más sufrida, doy comienzo a una serie de post en la que repasaré toda la obra, al menos la que yo conozco, de los escritores de la Generación Beat. Ediciones Escalera edita por primera vez en castellano este libro en el que Carolyn nos cuenta, desde la experiencia personal, su convivencia, a menudo intermitente, con Neal Cassady sobre todo, pero también con Jack Kerouac y, en menor medida, con Allen Ginsberg. Este libro nos desvela la cara menos amable de los principales escritores de esta generación que, según sus protagonistas, no fue tal, tan solo un invento de los medios de comunicación de la época. Sea como sea, estamos ante un libro que nos enseña a entender mejor el carácter y el genio creativo de los más representativos escritores de esta "generación". Un libro, a mi juicio imprescindible en cualquier biblioteca beat que se precie de tal.




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