Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 30 de octubre de 2013

F. Scott Fitzgerald: Cómo sobrevivir con 36.000 dólares al año: Así empieza:

-Tiene que empezar a ahorrar -me previno hace unos días el Joven con Futuro-. A usted le parecerá estupendo vivir al día, pero como siga así acabará en el hospicio.
Me aburría pero, como sabía que de todas formas me lo iba a decir, le pregunté qué debía hacer.
-Es muy sencillo -contestó impaciente-, solo tiene que abrirse un fondo fiduciario del que no pueda sacar dinero cuando le venga en gana.
No era la primera vez que me lo decían. Es el sistema número 1 en los primerísimos compases de mi carrera literaria, hace cuatro años. Un mes antes de casarme fui a ver a un corredor para que me aconsejara dónde invertir un dinero.
-Son solo mil -admití-, pero tengo la sensación de que debo empezar a ahorrar a más no tardar.
Caviló.
-Los bonos Liberty no son para usted. Es demasiado fácil canjearlos por dinero contante. Lo que usted necesita es una buena inversión, conservadora, como tiene que ser, y, además, en algo de lo que no pueda estar retirándola cada dos por tres.
Al final escogió para mí un bono a un interés del siete por ciento que no cotizaba en bolsa, le confié mis  mil dólares, y así fue como ese mismo día comenzó mi cruzada para amasar capital.
También ese mismo día terminó.


F. Scott Fitzgerald. Cómo sobrevivir con 36.000 dólares al año. Gallo Nero Ediciones, octubre 2011. De la traducción: Julia Osuna. 





Lo confieso: siento debilidad por este tío, por este escritor, sobre todo por sus textos autobiográficos, como estos dos que recoge este libro. Ahora bien, lo cortés no quita lo valiente, y he de decirle a Fitzgerald, aunque no pueda escucharme, que algunos de nosotros, bastantes, todavía hoy, muchos años y décadas después de la escritura de estos dos artículos, sobrevivimos con bastante menos de 36.000 dólares al año.


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