Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 20 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (61): Sherman Alexie:




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LA EXAGERACIÓN DE LA DESESPERANZA

Abro la puerta

(esta chica india escribe que su hermano trató de colgarse
con un cinturón apenas dos semanas de que su otro hermano se colgó

y este indio nos dice que cuando estaba en el internado
cinco sacerdotes se lo llevaron a un cuarto de atrás y lo violaron varias veces

y esta india sin hogar se dedica a pedir limosna, y cuando le pregunto
por su tribu, me dice que anda caliente y se agacha delante de mí

y este indio sin hogar es tío de un indio
que escribe para un gran periódico de la ciudad, así que ahora ya los conozco
a los dos

y este niño indio llora cuando se sienta con nosotros a la mesa
porque nunca supo lo que era que su familia se sentara en la misma mesa

y esta india le nació a una india
que la vendió por un seis de cerveza y un paquete de cigarros

y este poeta indio tirita debajo de la autopista
y pide limosna para juntar el suciente dinero para comprar lápiz y papel

y este chico que bailó en el festival pierde el sentido
y se despierta desnudo, sin recordar lo que pasó la noche anterior, y todo
su atuendo ha desaparecido

y esta es mi hermana, que espera por años un águila, se lad an,
y la guarda con sus primos, que luego le dicen que desapareció

y este es mi padre, cuya madre murió de tuberculosis
no mucho después de que él nació, y por eso mi padre ha de oír fantasmas que tosen

y esta es mi abuela que vio, antes de que llegaran los blancos
tres cuervos de cuello alto, y supo que iba a cambiar nuestro Dios)

e invito al viento a entrar.



Sherman Alexie.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Gabriel Linares González.


Poesía Norteamericana (60): Diane Thiel:




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CAMPO MINADO

Corría con su amigo de ciudad en ciudad.
Estaban en algún ligar entre Praga y Dresde.
Él tenía catorce años. Su amigo era más veloz
y conocía un atajo que podían tomar entre los campos.
Dijo que cultivaban lechugas en uno de ellos,
y no habían comido en todo el día. Su amigo se adelantó corriendo,
cual conejo desmandado entre la hierba;
giró la cabeza, miró hacia atrás una vez
y su cuerpo quedó esparcido por todo el campo.

Mi padre nos lo contó, una noche,
y luego siguió cenando.

Los llevaba consigo, los campos minados.
Los cargaba bajo sus buenas intenciones.
Nos los dio, en todo el peso de su ira,
en los moretones que nos cubríamos con las mangas.
En la manera en que lanzaba cosas contra la pared:
una radio, que si siquiera era nuestra;
un melón que, una vez, se partió como cabeza.
En la manera en que todavía esperamos, años después y a continentes de distancia,
que algo explote en cualquier momento,
para seguir corriendo solos
con una visión así
solo unos segundos detrás.



Diane Thiel


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.


Poesía Norteamericana (59): Lawrence Raab:




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ADIVINANZA

Esa luna, por ejemplo-
una astilla de uña,
la abertura más pálida.
Y esas estrellas-
se destiñen ahora
pero siempre estaban destiñéndose.

De la tarde tomo
lo que necesito para aguantar
el estupor de la mañana y el mediodía.

Agua-en honor a la compañía.
Fuego en la colina.

Cada noche te enseño este
cono blanco de ceniza. Cada noche te digo:

Pero no guardo nada para mí.

Setos y campo,
curva del camino.
Mesa y libro,
ataúd en el sueño.

Todo lo que se asienta
en la tierra
vuelve a la luz
a su tiempo.

Otra vez te digo esto
y tú lo crees.
Y tomas lo que necesitas
y piensas que es tuyo.



Lawrence Raab.

Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


domingo, 19 de febrero de 2017

Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (1):




LOS POETAS SUICIDAS

Hablan demasiado ustedes
de los poetas suicidas
despreciando la inherencia
de ambos términos.
Como si hubiese otra manera
de ser suicida
o ser poeta.
Mayor inmolación que el verso,
trapo sucio con complejo de bandera.
La consciencia meridiana
de que de no cortarse las venas,
te matará el hambre
          -o peor aún-
acabará haciéndolo
la vida.






LA VIRTUD DEL ANIMAL

Para Álex Portero

Y entonces aceptaremos
la noche.
Abandonaremos el camino
con desprecio.
Abrazaremos la frondosidad
del bosque.
Dedicados a amamantar sombras
y recoger
ramas para tu corona, para mi cornamenta huesos.

Por único vino elegiremos de nuestros cuerpos
el viñedo.
Acecharemos tras nuestros hermanos árboles ungidos
en elegancia de barro.
Nuestro hogar será la hoguera, nuestra desnuda danza ebria
su mayor ofensa.
Obtendremos la virtud del animal, la dignidad innegociable
de la fiera.
Seremos los primeros de muchos o los últimos de todos.
Tampoco nos importará.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017. Del prólogo: Álex Portero. De la portada: Nadia Grau. 

Poesía Norteamericana (58): Maura Stanton:





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EXTRACTOS DEL DIARIO DE ELISA LYNCH

1. Mayo, 1866

La distancia no importa, Francisco,
nada importa, ni los puros, ni la yerba mate,
ni el cognac restañando el dolor de dientes negros.
El jardín violento siempre fue tierra suculenta.
La muchacha guaraní, desnuda y loca en los arbustos
soy yo en realidad tirando de tus genitales.
Hagamos a un lado el detalle, tu altura, mi cabello
volviéndose gris en la nuca y todo el lenguaje
apretado locamente en el canto o en el Thesaurus.
La piel es el único país a salvo; desafía
incluso a mi pesadilla de ballenas podridas en la playa
convertidas en barcos fantasmales en el Chaco.
La ruta a través de cualquier parte es bosque achaparrado
brillando con culebras y cazadores de cabezas.
¿Cómo podemos
sobrevivir solos? Sin rastros, sin agua,
sin cielos delineados, sin instinto o destino.



Maura Stanton.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (57): Larry Levis:




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UN POEMA DE CABALLOS

Tus amigos afirman. Sus miradas son como chozas
en las que alguien abandonó sus herramientas.
Quizá ya has empezado a morir.
Alguien tropieza contra ti y echa raíces,
un matojo retaco, desinteresado.

Así que trabajas hasta tarde en la oficina
mientras un mozo pasa la aspiradora.

Adelantas en el papel vacío.
Pasas el benigno guiño blanco.
Encuentras los pantalones oscuros de tu padre,
las horquillas de tu madre,
los tomas en tus manos,

mientras las cárceles se cierran en Santiago
y las heridas del caballo
son lugar común. Brillan en la lluvia
fuera de la cárcel y no dicen nada.

Era 1946, la guerra había pasado.
Tu padre colgó sus pantalones en la cama.
Tu madre se desnudó y sacudió el cabello.
Se acercaron. Mientras tú comenzabas
le vendaron los ojos al caballo y lo llevaron más lejos
por el risco mientras las sombras
se ponían sus guantes uno a uno y se alejaban
y lo dejaban solo.



Larry Levis.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Clarible Alegría y D. J. Flakoll.

sábado, 18 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (56): A. E. Stallings:




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ESTUDIO EN BLANCO

Un amigo artista me llamó y me dijo:
¿cómo le hago con la piel? ¿Y con los huesos?
Todo lleva blanco y el mejor blanco es de plomo.

Pero el plomo entra en la carne y en los huesos
y, cuando eres mujer, en aquellos hijos
que concibas con los años; yo sé, he leído

que puedes usar ya sea titanio o cine,
sin veneno, pero recibes injurias
por carecer de ese compromiso que ha otorgado

el hombre al arte; sino, cómo pensar
en compromiso en todo esto. Y admito que
he probado ambos, pero el mejor blanco es de plomo

para inventar colores tenues e intensos,
rendir bodegones, igualar matices
y así reproducir los espectros de los muertos.

Y he pasado horas de pie frente al lavabo
sangrando mis manos de tallar el blanco.
Aún mis manos tienen manchas, y aún así creo-
Oh piel y sangre- que el mejor blanco sí es de plomo.



A. E. Stallings.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.